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Pancho i Malmö
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Julián Condeminas y su amigo Jordi Castell están en Reykiavik, Islandia, durante un asombroso sol de medianoche. En esa aura frágil recuerdan su juventud cuando eran estudiantes de su Alma Mater, la Universidad de Chile, durante el gobierno de Salvador Allende. Treinta años después, con humor irónico o jocoso, Julián Condeminas narra los primeros amores vitales, el erotismo esencial, las juergas eternas, los trabajos voluntarios, las disputas y el turismo político de los jóvenes allendistas. Anécdotas vigorosas de los rebeldes, los militantes, las lolas izquierdistas, los hippies chilenos y los soñadores, notables actores de una épica. Y un desastre que se ve venir, que les cambiará sus vidas para siempre. Novela de iniciación, Ritos de Pasaje, la gracia y el don de aprender a vivir, las ceremonias de la seducción, que definen la identidad y forjan los sentimientos de pertenencia.

Diario La Nación, enero 2003
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El entretenido e indispensable libro Trompas de Falopio escrito a cuatro manos por Gabriel Caldés y Omar Pérez, puede leerse como historielas de los estudiantes universitarios durante el gobierno de Salvador Allende. Esta es una novela que da la idea cercana de como eran más o menos las cosas, por lo menos para aquellos que vivíamos en Chile desde la vida universitaria. Aquí vemos actuar a los jóvenes allendistas, los hippies, las lolas upelientas, los dirigentes de la Fech, los cantantes de la nueva canción chilena, los trabajos voluntarios, las campañas políticas. Una vida intensa, debatida, es claro, pero inspiradora.

Historielas es el nombre propuesto por Oscar Gerardo Ramos a las crónicas de la literatura colonial, relatos que se fundan en la historia, pero no se limitan a ser meros informes de lo real concreto, de lo presumiblemente acaecido, sino que en su desarrollo incorporan recursos propios de lo narrativo, tan advertidos en Bernal Díaz, Alvar Núñez Cabeza de Vaca, el Inca Garcilazo de la Vega, el padre Alonso de Ovalle. Asocio también estas formas a los juegos literarios nórdicos, como las sagas islandesas del siglo xi. Las sagas tomaban por protagonistas a seres reales, y construían sagas noveladas en las que se hace borroso el deslinde entre historia y cuento y se mezclan protagonistas reales e inventados. Son leyendas, con base real, que luego van siendo mejoradas en el relato.

Creo que hay aquí, en estas historielas, un gran eslabón perdido: el de los sueños en la cotidianeidad, sin ideología ni épica. Esa historia no contada, desde un punto de vista más pop de los agitados 70 en que un grupo pensó cambiar Chile para siempre. Sin duda que somos cientos los que nos sentimos interpretados en esas historielas. Pero ya no sólo es un libro indispensable para los de nuestra generación, sino para contarles a los hijos de cómo vivimos esos
tiempos. Por eso encanta y seduce.
Rubén Aguilera
poeta chileno
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Pérez Santiago, autor de culto

Por Sergio Badilla

Ha comenzado a trascender en los diversos ámbitos adscritos a la cultura chilena y latinoamericana, y especialmente en el literario, que el escritor Omar Pérez Santiago (Pancho Pérez Santiago) pertenece a esa bandilla de autores de culto, leído por iniciados y recomendado de boca en boca en las guaridas más diversas, donde se trocan y permutan múltiples iconografías y discursos. La singularidad innovadora de sus textos y las temáticas que componen sus enunciados lo asimilan a la cultura de la hibridación, del cruzamiento de espacios y a la desavenencia con los estilos estatuidos

Corren los años 80, la década de la desideologización y la desacralización de las ideologías. Transmutado ahora a la doctrina punk viaja por Islandia buscando antecedentes de las sagas islandesas, se empapa de un espíritu medieval entre escritos y parajes, vive meses entre glaciares y geiseres, asimilando el misticismo ártico y estudiando las runas nórdicas utilizadas por las viejas culturas autóctonas. Sus afectos y experiencias, en esta etapa de mudanzas, crisis y quimeras están contenidos en el libro de cuentos: Memorias eróticas de un chileno en Suecia.

En Malmö, la urbe más austral de Suecia, integra el grupo literario Aura Latina y también La Pandilla de Malmö, un grupo de escritores de influencia punk. que inician su trasiego literario, en esta época escribe directamente en sueco, tanto en los diarios, como también su propia prosa y publica entonces la novela "Malmö är litet", impactando, con esa sátira social, a la comunidad literaria e intelectual de la metrópoli. También es guionista de dos films: Plikten y La Novia de Borges.
En los 90, con la llegada de la democracia, que constituye una seria reforma a la convivencia de la sociedad de su país natal, vuelve a Chile y, entre otras cosas, participa en el Centro Nacional de Cómic y allí activa la elaboración de una escultura gigante del popular comic chileno, Condorito, como una forma de darle contenido a la cultura de la diversidad y vivificar los íconos populares, en la avenida más importante de su viejo suburbio: la Gran Avenida. También publica la primera novela-comic chilena," Negrito no me hagas mal" y dirige la revista Sólo Comic.

Una de las asignaciones que mejor le cabe a Omar Pérez Santiago, por su desapostolizada exploración de espacios desemejantes y la lucha por causas perdidas es la de postmoderno Los postmodernos suelen ser transnacionales, cosmopolitas y quijotes, nada tiene precio, pero sí todo tiene mucho valor en un contexto fuera de trama y argumento.

Su perenne y decidido escudriñar lo ha llevado a trabajar bajo las influencias del cine, el cómic, la música rock y la televisión, fenómenos mediáticos e idiológicos que aparecen en sus novelas o cuentos ya sea como parodia, a veces como pastiche, o simplemente como escenarios intercambiables.

Para un personaje posmoderno, en lo literario, con vigorosas raíces en lo latinoamericano, en lo híbrido y en lo figurativo, sus antecedentes inevitables son Borges, Cortázar o Cabrera Infante. Suele exteriorizar una actitud paródica y burlesca ante la novela moderna, la cual, para su concepción de mundo constructor, en su conjunto, debe ser una antología de recursos articulados donde no se prescinde de ningún artificio posible como por ejemplo el uso de la parodia, el eufemismo, la descontextualización, etc. Es por eso también que Pérez explora el lenguaje del humor y de la ocurrencia y los acentos del erotismo y de la perversión, como actos simbólicos.

Su obra "Memorias eróticas de un chileno en Suecia", como muchos libros postmodernos, puede ser leída, con una opción totalizante o fragmentaria, es decir, como un volumen de cuentos o una novela. La ficción de Pérez Santiago, casi como mirada obsesiva, suele girar alrededor de la naturaleza femenina; su intimidad, sus interpelaciones a la sensualidad, la pudicia resuelta de la mujer emancipada. El autor se intercala, se fusiona, o se intermedia, a través de un personaje-poeta que Pérez inventa e intercala en sus obras. En este sentido, la sugerencia del autor implícito es que el protagonista sufre las mismas peripecias del autor, partiendo del modelo post - renacentista de la novela picaresca española.

La novela-cómics "Negrito, no me hagas mal" es una obra innovadora porque, no sólo se apropia del lenguaje estereotipado del cómics sino, porque plantea la subversión como elemento textural y va más allá de descripciones críticas a la sociedad contemporánea, cuestionando la cultura y las formas de pensar de ciertas capas culturales endogámicas. "Negrito, no me hagas mal" es una meditación onsciente sobre la función que debe tener la literatura sobre sí mismo.
Para finalizar habría que sentenciar a Pérez Santiago a una capilla tutelar, como lo hacían los griegos con sus creadores que dejaban escuela tras de sí, y decir, que pertenece a una generación que intenta suavizar las fronteras territoriales y estéticas por intermedio de sus tramas coloquiazantes, sus urdimbres intemporales y sus personajes híbridos y pérfidos.

Sergio Badilla, poeta, periodista, antropologo y profesor universitario.
Director de Extensión de la universidad La República
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Foto: Las Ultimas Noticias, Chile
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La novela Trompas de Falopio le toma el pulso a un trazo de la historia de Chile, la atmósfera delirante y libertaria de los años de la Unidad Popular, el relato de los amores y desamores de rebeldes con causa en este libro oportuno en un año de memorias y desmemorias
Revista Rocinante, número 55, mayo de 2003
Reseñas al pie de la letra,
libros de última generación
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Gabriel Caldés y Omar Peréz, acaban de publicar la novela "Trompas de Falopio"Una novela escrita a "cuatro manos"que representa una nueva etapa en el trabajo literario desarrollado por ambos autores en sus anteriores libros de poesía, cuentos y crónicas.

"Trompas de Falopio" gira en torno a la vida de dos estudiantes de la carrera de Ciencias Políticas -Cipol- y retrata sus vivencias durante el inicio de la década de los años setenta. Muchas de las cosas que ellos relatan no las viví directamente, pero si supe de ellas, porque cuando llegue a nuestra universidad, formaban parte de cierta "mitología" de Cipol, que durante los años de la Unidad Popular fue un centro de gran ebullición política, y de la cual egresaron muchos estudiantes que más tarde, y aún en nuestros días, juegan un reconocido rol en la actividad política chilena.

La novela es el retrato emotivo, cargado de buen humor y punzante ironía, de algunos alumnos de la escuela de Ciencias Políticas. Es un relato ágil, entretenido, bien estructurado, lleno de personajes atractivos y lograda calidad literaria. Actividades políticas, romances, chascarros estudiantiles, son algunos de los elementos que encontramos en esta novela. Julían Condeminas y Jordi Castell son dos antiguos estudiantes que, a la vuelta de unos años se encuentran en el aeropuerto de Copenhague. Han pasado 29 años desde la última vez que se vieron, y como muchos otros de su generación, cargan con un pasado de persecusiones, exilios, romances quebrados, desencantos y cierta dosis de cinismo para mirar los cambios experimentados en sus vidas y en el país de donde salieron. El encuentro detona los recuerdos y la decisión de escribir un relato donde quede reflejada la época en que -al decir de ellos- eran unos universitarios dedicados a vivir a concho. El reencuentro de los amigos transcurre en los primeros capítulos de la novela, y el resto corresponden a las vivencias del pasado. "Trompas de Falopios" es por lo tanto una novela de añoranzas, de ajuste de cuentas con la historia, y una novela de crecimiento, de tránsito -con tonos inicialmente festivos y luego brutales- de una adolescencia libertaria a una adultez de colores oscuros.

La novela no se queda solo en el recuerdo de algunas vivencias. Apunta y llega a algo mayor. En ella encontramos un retrato chispeante, acertado, de los sentimientos que impulsaban a muchos jóvenes universitarios de la época. Los personajes son muchachos que vibran y comparten los cambios sociales y políticos que se viven. Son los años del gobierno del presidente Allende y de un entusiasmo revolucionario que se anida en los corazones de los jóvenes. Comparten sus estudios con el quehacer político, sus primeros romances, insertos en una época de mayor liberalidad. Por lo tanto, la novela aporta un retrato de época. Aparecen los trabajos voluntarios, la Peña de Los Parras, las tomas universitarias, la educación política, la alegría de ser parte de un proceso histórico, de cambios que serían radicales.

Para los que vivimos la época y los hechos que se narran, la novela tiene el atractivo de las remembranzas, del reencuentro con sus propios pasados y experiencias. Para los lectores jóvenes, el atractivo debe estar en el retrato de un tiempo del que me parece aún no se ha escrito lo suficiente en la narrativa chilena. La novela evade todo tono pesado, quejumbroso, y la voz de los narradores suena como debió ser en el tiempo relatado: festiva, demistificadora, vital. Como bien dice uno de los protagonistas, mientras reflexiona acerca de lo que cuenta, se trata de "iluminar mejor la embriaguez colectiva de alegría, de fervor sexual, de rito y de juego y de cortejo transgresor que nos imponía el medio". En "Trompas de Falopio" se respira la chispa del momento, el pulso de un país que apostaba a un futuro diferente. La historia, lo sabemos, se encargó de decir otras cosas, y por eso creo que esta novela más que un llamado a la nostalgia, es una invocación a la alegría, a creer como dice un eslogan que crece por estos días, que otro mundo es posible.
RAMON DIAZ ETEROVIC escritor chileno
(Punta Arenas, 1956).
Revista Punto Final
Abril de 2003
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