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Nuevo boom de la literatura nórdica
Bruno O Köijer: "infame" elite cultural sueca
Michael Strunge: Poeta alado de Copenhague
Realismo mágico Islandés

Publicados en el suplemento Utopista pragmático, Diario La Nación, Santiago-Chile
   
 
Nuevo boom de literatura nórdica


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La diosa Erda aparece desde el fondo de la tierra, brevemente, y su visión incita miedo, pues hace consciente de que todo cuanto vive ha de perecer. Desde los años 80 las sociedades se globalizaron. Los Estados nacionales se empequeñecieron y el hombre sencillo quedó navegando en el espacio simbólico de la comunicación televisiva e informática, guiado por grandes corporaciones comerciales. Las tribus locales se han internacionalizado. Han devenido híbridas. En la literatura se prepara la decadencia de la ironía, esa etapa que se inauguró en los años 80. Pero, como dice otro Dios nórdico: prepárate para la muerte, porque después de ella tendrás que seguir luchando. Hoy hay una cierta revoltura. De nuevo: lo que sube, baja. Es natural que muera lo que vive. Los escritores en los países nórdicos están inquietos. El noruego Jo Eggen, por ejemplo, ha dicho en una conversación con otros escritores: "El libremercadismo funciona como una alfombra hoy y conduce a que uno puede hacer lo que desee para encontrar un nicho. ¿Eres pedófilo? Muy bien, puedes serlo." Se oyen voces que piden algo nuevo. Ya hemos escuchado el rumor. Hay una creciente autocrítica frente a una cierta prosa nórdica sin ambiciones y, definitivamente, en crisis. Hay que escuchar también a escritores suecos que piden otra literatura, más política. Obviamente, no la del panfleto de los años 70, sino otra más seria y profunda, que dan y otorgan sentido. Hay cansancio de nuevo, esta vez y principalmente de la chata discusión estética cerrada y mediocre que ya durante más de 15 años se ha realizado en los países nórdicos y, principalmente, en Estocolmo, la capital de Suecia. Cansan los temas de una generación auto flagelante: la ausencia del padre, o el incesto, por ejemplo. O la desesperada búsqueda de la identidad en el trago, una bacanal sexual o la huída a París. El realismo sucio. Y masoquistas: esos personajes que se echan la culpa de todo a sí mismos. Novelas apoyadas por un sindicato crítico, débil y demasiado apegado al fogón de las grandes editoriales. Hay un llamado a hacer un nuevo arte: más político. Todo arte es político. No propagandista. No pedagógico. Político: mantener un diálogo con la sociedad. Creo, además, que el llamado internacional, del nuevo boom literario, pondrá un nuevo orden en la literatura nórdica. Los países nórdicos tuvieron una edad oro de la literatura a comienzo del siglo pasado: Los noruegos Björnson (Premio Nóbel 1903), Ibsen, Hamsun (Premio Nóbel, 1920) y Undset (Premio Nóbel, 1928), los suecos Strinberg, Lagerlöf (Premio Nóbel, 1907), Legerkvist (Premio Nóbel, 1951) los daneses Blixen, el islandés Laxness (Premio Nóbel, 1955). Varios de estos escritores, con serios vestigios en las sagas nórdicas, como Laxness y Lagerlöf, inyectaron un gen fantástico en Juan Rulfo, María Luisa Bombal, Jorge Teiller, Manuel Rojas y Francisco Coloane. Y ellos ayudaron a asentar el posterior realismo mágico latinoamericano. El primer boom de la literatura clásica nórdica son las sagas medievales islandesas, cuyos temas principales son la familia y la venganza, y cuya causa trágica es el honor del individuo. Los fundadores de Islandia -tierra de hielo- fueron pequeños reyes y jefes feudales noruegos exiliados que buscaron contacto con el pasado en la confección de historias sobre aventuras extravagantes de héroes míticos-reales. Jorge Luis Borges fue directamente a las fuentes escandinavas y llegó a las sagas nórdicas, vía anglosajona. Con la colaboración de Delia Ingenieros publicó en 1951 Antiguas Literaturas Germánicas. Borges afirmó: "En el siglo XII, los islandeses descubren la novela, el arte de Cervantes y de Flaubert, y ese descubrimiento es tan secreto y tan estéril para el resto del mundo, como su descubrimiento de América". Borges tradujo también, junto a su última mujer María Kodama, las Eddas menores de Snorri Sturluson. El esfuerzo de Borges no fue meritorio para los Escandinavos: nunca le otorgaron el Premio Nóbel. Pongamos el oído al suelo: Ya se escuchan. Se está produciendo un tercer salto de la literatura nórdica. Cuando el profesor noruego Jostein Gaarder publicó El mundo de Sofía (Sofies verden), en 1991, no podía imaginar el éxito que el libro -concebido por él como una introducción a la Historia de la Filosofía destinada a los jóvenes- iba a obtener en todo el mundo. Detrás de él han comenzado a aparecer otros talentos nórdicos: El danés Peter Hoeg (el autor de La Señorita Smila y su especial percepción de la nieve); el islandés Gudbergur Bergsson (autor de Tomas Jonson) Pienso, además, en otros escritores que, si bien aún no han producido su salto internacional, seguro lo darán, como los noruegos Kjarstan Flogstads, Jan Kjaerstad y Lars Saabye Christensen, los islandeses Einar Karason y Einar Mar Gudmusson, los suecos Jonas Gardell, Mikael Niemi y el escritor de Malmö, Fredrik Ekelund, cuyas novelas tienen carácter para ser leídas con mucho placer en el mundo. Son, además, las mujeres nórdicas, las que sin duda, tiene mucho que decir y lo han dicho de modo elegante y directo como si fuera una real revuelta feminista. Un ejemplo son los cuentos de las talentosas finlandesas Rosa Liksom y Raija Siekkinen y la sueca Ann-Marie Berglund, con toda su carga erótica. Curioso como funciona el mundo. Los escritores latinoamericanos se nutrieron de los nórdicos. Los nuevos escritores nórdicos se alimentan, a la vez, de la literatura que provocó el boom latinoamericano. Aprendieron de ellos la necesidad del humor, de la ambición, de mirar la realidad más allá de la nariz, para construir ficción. Es curioso como la serpiente de la literatura se come la cola.
   
 
La "Infame" elite cultural sueca
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Llegó la guapísima primavera de Estocolmo. Los poetas se convocan en el clásico Gamla Riksdagshuset, el Viejo Parlamento, para leer poesías. De pronto es el turno de un chaval de 23 años, pelo desdeñado, vestido de jeans y ojos brillosos y radioactivos. En lugar de recitar poesías leyó un manifiesto:
"Bueno, Ustedes han organizado esto para demostrar que la poesía vive. Pero toda la vida que se debe mostrar ya está muerta (...) En este parlamento se ha mentido por décadas y se ha humillado a toda oposición posible. Ahora se les ha ocurrido desempolvar la Tía Poesía e invitarla a un largo y aburrido paseo dominical. (...) A pesar de las diferencias entre conservadores y comunistas, todos los poetas reciben aquí el mismo aplauso: los periodistas culturales de pacotilla, los lateros realizadores de puzzles, los escritores de libros escolares, los sotanillas o los sentimentales en decadencia. El viejo parlamento ha convertido a la poesía en algo cándido y sin sentido."
En ese instante un disparo rayó la noche. Bang. El poeta cayó al piso manchado de sangre. Unas damas chillan histéricas mientras se llevan en andas al sangrante bardo.
El público sorprendido, le costó darse cuenta que todo era una fabricación, un happening. Las balas eran de fogueo y las histéricas, actrices.
Era el año 1974 y el poeta se llamaba Bruno K. Öijer, uno de los magnos líricos suecos contemporáneos.

Con amigos había fundado la editorial Guru Papers y publicaba folletos duplicados en esténciles con la consigna de "aplastar a la infame elite cultural". Fue un fino éxito. Bruno se cambió a un pequeño departamento y se transformó en su oficina y hogar. Estaba invadido de gentes día y noche. El pasquín logró algo: puso en movimiento a la joven poesía. Otros empezaron a replicarlos. Surgieron nuevos periódicos. La gente aceptó que ese desvarío, y reconoció que no había una universidad que enseñe a escribir, ni menos, mucho menos, que decir.
-"Muchos en este país escriben sólo para sacar un libro y frotarse con la elite cultural."


En 1973 publicó su primer libro de poesías Sång för anarkismen, Canción al anarquismo. Se imprimieron en esténciles 300 ejemplares. La mitad la distribuyó gratis entre los choferes y guardias de los buses comunales de Estocolmo.

En 1976 publicó su tercer poemario c/o Night. La editorial Bonniers lo premió con 6.000 coronas. Bruno cambió 4.000 coronas en monedas. Se fue a la principal estación del metro de Estocolmo, T-Centralen a la hora del taco. Allí las lanzó a la gente. Gran batahola. "Bonniers le ha robado la plata al pueblo- es mi tarea devolvérsela". Para el pueblo lo que es del pueblo. Con las 2000 coronas restantes pensó el vate emborracharse con sus amigotes. Pero olvidó su dinero en una caseta telefónica.

El grupo Vesuvio fue otro de sus caballitos de batalla. Se fue de gira por provincias. Leía poesía live con música. Su show poético era provocador. Gritaba en sus poesías, como un novel Majakovskij-punk, su abominación a la elite cultural, a la burguesía y la izquierda cínica de esos años. Curiosamente, su sentido musical influenció a los rockeros suecos, sobre todo a los rockeros punks. Todo hacía pensar en los beatnik americanos como Kerouac y Borroughs. El era underground. Negro como la noche.
El poeta despreciaba el ruin sindicato cultural: los periodistas culturales amañados, los oficinistas de las grandes editoriales, los burócratas que se sientan en los consejos y en los jurados de los concursos estatales y los escritores rastreros que revolotean alrededor de ellos, esperando alguna prebenda, alguna miga.
Sus poesías escupían desprecio contra el aburrimiento y lo establecido.
-"Nunca volvimos al mismo lugar donde habíamos estado. Los organizadores no nos querían. Ellos esperaban algo así como la conciencia socialista. Nosotros, en cambio, hacíamos happennings, tirábamos petardos al público. Yo no puedo leer poesía simplemente, yo hago teatro de la lectura de poesía."

En 1978 publicó Chivas Regal, una novela sobre un viaje por Europa. La crítica lo condenó: "Es mejor comprar un Chivas Regal en la botillería", dijeron. En 1979 publicó el poemario Spelarens sten, La piedra del jugador, y dos años después Giljotin.

"en la guía de teléfonos
están todos
crucificados en
orden alfabético"
(Giljotin, I Confetti: CI )

En 1995 publicó Det Förlorade Ordet (La palabra perdida). Ese año recibió el premio De Nio. Finalmente, el año 1999 recibió el prestigioso premio Bellman de la Academia Sueca, el principal representante de la elite cultural sueca, que él tanto ha castigado desde su época de Guru Papers. El año 2002 recibió el premio Erik Lindegren
El mito no estaba muerto. Un mito oscuro y mágico, hermético y difícil, en insólita mixtura con la mordacidad política. "Vivimos en una cultura de humillación, impregnada con imágenes vacías y superficiales talkshows. Estamos rodeados de ridículos rostros mediáticos, llenos de alegrías malsanas y risas forzadas."
Bruno K Öijer (se pronuncia Bruno koiyer) llena teatros completos en Suecia con sus lecturas y no deja a nadie insensible. Pero recuerdo, hace ya unos años atrás, también en el Liber/ Arte de Buenos Aires, repleto de gente magnetizada con la lectura en sueco de K Öijer, mientras las traducciones eran leídas por Christian Kupchik.

Bruno K. Öijer
A los desarmados (sin partido)

Cuando John Black dijo que odiaba toda violencia &
Y que prefería mirar hacia la costa
el consejo militar soltó sus
obedientes oficiales, que destruyeron
cada estatua de afrodita del local & empezaron
a implantar miradas rotas en las
restante manchas verdes...

Los vimos ayer en el premio de la paz
(& todas las minas explosivas exportadas)
& lo único que ellos realmente lamentaron
fue que no existieran más leyes,
para evitar poner el índice en el aire
cada mañana & y sentir
de que lado el dinero sopla.

Cuando la tristeza de los desiertos &
las estadísticas de suicidio del regimiento una vez se silencien,
iremos como aseadores & destruiremos del parlamento
sus columnas dóricas & cosecharemos las parras del mapa del mundo...
imposible despertar al parlamentario correcto
ellos nunca han entendido la palabra conciencia &
duermen muy mal en las noches

Ps. las maestras de escuela
se ha hecho viejas. gritan toda la semana a
los niños: "coloquen la otra mejilla",
pero es una larga caminata a sus departamentos
& cuando el orgasmo llega (mis amigos)
son ellas las primeras en celebrar a los CARNICEROS.

Nada hemos dicho sobre la razón
todos son nubes cúmulos & locos
& seguridad burguesa en sus entrepiernas

De Canción al anarquismo, 1973
Traducción: Omar Pérez

(Publicado en el suplemento Utopista pragmático del Diario La Nación de Santiago, en junio del 2002)



     
   
Michael Strunge
Joven Poeta Alado de Dinamarca
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Hace 17 años, el domingo 9 de marzo de 1986, el poeta Michael Strunge, 27 años, escribió su nombre en la puerta de su departamento del cuarto piso en la calle Webers en el barrio Østerbro de Copenhague y corrió por la ventana diciendo: "Miren, puedo volar", Algunos dicen que él estaba en una profunda sicosis y no sabía lo que hacía. Otros dicen que fue la puesta en escena de su auto referencia: él creía que podía volar. Fue enterrado con la sencillez protestante en el viejo cementerio Assistens de Copenhague, donde también descansan H. C. Anderssen, el escritor de cuentos infantiles y Sören Kierkegard, el filósofo existencialista. La lápida de Strunge es una piedra sobre la que se inscribe con letras de metal: Michael Strunge, Vapnats med vingar (Armado con alas). Sobre ella se colocó otro pedrusco más alto.
Strunge es hoy un mito. Muchos jóvenes llegan a su tumba y sobre ella dejan, de modo regular, monedas, coronas danesas, y figuras de corazones rojos.
Strunge era un escritor enérgico. Fuerte, pero a la vez frágil. Y productivo: en siete años escribió 11 libros, con los que produjo una revolución poética nórdica, junto a Pia Tafdrup, Søren Ulrik Thomsen, Bo Green Jensen, F.P.Jac. Strunge escribía sobre sí mismo. El poeta como visionario, un neo romántico, inspirado en el modernismo de Rimbaud y Baudelaire, y la música rock, en su variante punk: Sex Pistols, Iggy Pop y David Bowie. Sueños y visiones y la angustia de perder los sueños y las visiones. Se le llamó joven salvaje o poeta azul. Fue un fundador de la más nueva poesía danesa, una poesía sonora, llena de finesas sintácticas de la metáfora, la simbología y la mitografía.
Había nacido en el año 1958 y creció en un hogar de trabajadores en Hvidovre, con su hermano menor. Era un niño tranquilo, leía mucho. En la escuela era un buen alumno y muy despierto. En 1977 se mudó a vivir solo. Quería ser poeta y conquistar el mundo. Envió 200 poemas a la revista Hvedekorn de Poul Borum y le publicaron 13. Así adquirió confianza.
Ese mismo año debuta con su libro Livets hastighed, Velocidad de la vida.
Strunge se movía entre la alegría de vivir, soñar un mundo mejor y la profunda depresión de un mundo frío y solo. Ese año también es internado por primera vez en el siquiátrico. En 1981 escribe tres libros y por primera vez intenta suicidarse. Cinco años después es hospitalizado de nuevo. En una visita a casa se suicida.
Strunge ya era, en vida, un mito y un culto más allá de Dinamarca. La poesía de Strunge nos inundó tempranamente.


Esencia dolida
Michael Strunge


Te amo cuando me despiertas
con un coño que brilla en la oscuridad
y tamiza de etéreo sol.
Tu pelo crujiente
gira sutil hacia el ombligo
la noche es pálida como una sábana
y jala mi vientre casi hasta sangrar.
Tus nalgas son ardientes mejillas de ángeles
y brillan más que la luna
brillan en tus manos
y llevan sangre a mi cuerpo.
Tus alas se disimulan bien,
se extienden con sol y besos
y cubren como suspendidas en vaporosa noche
Nadie puede silenciar tu boca
todos desean flamear en tus ojos así ahora
y extasiarse del Oro en rostro humano.
Esencia dolida
extiende tu cálido cuerpo sobre el mío
y deja que tus labios y tus alas
rieguen con besos mi piel.
Te amo cuando casi me violas
y rendimos nuestra vida a tu furioso coño.
Mas yo dependo, alucinado, de tu clítoris,
un tierno, enérgico navegador en mar de estrellas
y yo sé que puedo reposar en tu seno
plácido y sangrante
entonces me pregunto dónde terminará esta noche
en qué costa bajaré a tierra
abrazándome a esas hierbas salvajes
mientras nos tendemos como una anhelante estrella marina
en la futura cosecha de la semilla, sudor y sol.


Traducción: Omar Pérez

     
   
     
   
     
   
Gudbergur Bergsson
Realismo mágico islandés
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En El Mercurio, Ignacio Valente, el cura Valente, sindicó a Isabel allende como un epígono de García Márquez. Los hechos ocurrieron hace veinte años, por su novela La Casa de los espíritus. Durante años, escritores mercuriales, en esta provincia llamada Chile, continuaron con la desmañada operación de asesinato de imagen. Para pocarla, (difícil tarea con una empecinada Isabel Allende) iteran que ella es copia de García Márquez. Nada más artero y conspirador en la literatura que desacreditar de un plumazo.
Pero el realismo mágico no es exclusividad latinoamericana: ya estaba en las sagas nórdicas de la Edad Media, algunas recopiladas en Codees Regius, un manuscrito del 1200, guardado en Copenhague. Venganzas sangrientas y disputas familiares son los motivos más comunes. (la leyenda Gesta Danorum de Saxo Grammaticus del siglo XI -el príncipe Amleth prepara la refinada venganza de su padre- sobre la que se construye el hamlet de Shakespeare, tiene raíces islandesas
La Premio Nóbel sueca Selma lagerlöf, escuchaba de niña las sagas de Islandia en su terruño cubierto de lagos y bosques, propicio para la mística de las leyendas. Su técnica narrativa -en La Saga de Gösta Berling y Las Monedas de Don ARNE, por ejemplo- es deudora de las sagas islandesas. Y Selma Lagerlöf ejerció influencia sobre la literatura latinoamericana. Juan Rulfo reconoció: "los escritores nórdicos fueron en realidad la influencia que he tenido más cerca. Yo empecé a ller a los nórdicos, a Knut Hamsun, a Björnsson, a Selma lagerlöf, en fin...a mí siempre me ha gustado la literatura nórdica porque da la impresión de un ambiente brumoso, neblinosos, ¿no?".
Obviamente, no podía ser de otra modo, las sagas han influenciado siempre a la literatura islandesa en su folclorismo y color local. Halldor Laxness introdujo una renovación de la literatura islandesa. Pero es Gudbergur Bergsson -con su novela Tomas Jonson, Beste seller, de 1966- el que rompió la matriz literaria de Islandia. Hizo una revolución. Una novela larga, de estructura compleja y tono experimental, que rompía con la narrativa tradicional, mezcla de realismo y surrealismo con tonos humorísticos y bizarros, propios de la tradición islandesa. Los jóvenes lo covirtieron en un libro de culto ¿Era un vagón de cola de garcía Márquez? Al contrario, nuestra literatura le debe mucho a los islandeses.
Escuchemos.
Bergsson ha traducido a El Quijote, a García Márquez, a Borges, a garcía Lorca, entre otros, al islandés. Bergsson ha introducido la literatura española y latinoamericana en islandia. Nació en 1932 en Grindavik, un pueblo cerca de Reykiavik. Es autor de más de veinte novelas y colecciones de cuentos ya ha recibido dos veces el prestigioso Premio de las Letras Islandesas. Bergsson, muy popular en su país, ha alcanzado en los últimos años verdadero reconocimiento en el mundo literario europeo. Kundera, por ejemplo, considera a Gudbergur Bergsson un autor continental. Bergsson escribe artículos para diarios y radios de Islandia desde donde mantiene su lucha contra la estupidez, al corrupción y la estagnación.
Así es, Islandia tiene una gran tradición de “realismo mágico”. No es casualidad que Isabel allende tenga un público masivo en los países nórdicos.
Es obvio que el Mercurio necesita aggiornar su accionar político literario y abrir su estrecho, estrechísimo cerco mental y salir de su real conservadurismo. La falta de distanciamiento y una perspectiva anclada aún en la estética de la región y del pasado evita el dialogo con otras culturas que permitan una carácter más universal y menos provinciano.